Balance crítico: en 2025 la desnutrición y la presión humana fueron las principales causas de asistencia de animales marinos
El balance 2025 del Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Mundo Marino expone un año marcado por la presión humana y ambiental sobre la fauna marina. Con más de 300 animales asistidos, la mayoría juveniles, los datos revelan -al igual que en años anteriores- un escenario complejo atravesado por desnutrición, lesiones, enmalles y casos emblemáticos que reflejan la urgencia de una convivencia más responsable en la costa.

San Clemente del Tuyú, 2 de enero de 2026. Cada año, el Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Mundo Marino realiza un registro y análisis de las principales afecciones que presenta la fauna marina al momento de ser rescatada y asistida. A lo largo de 2025, un total de 338 animales, entre mamíferos marinos, reptiles y aves marinas, requirieron algún tipo de asistencia. De ese total, 191 animales fueron encontrados con vida: 130 ingresaron al centro de rescate para iniciar un proceso de rehabilitación y 61 fueron atendidos, traslocados o monitoreados en la playa por presentar afecciones menores o encontrarse atravesando procesos naturales, como el descanso o la muda del pelaje, en el caso de los pinnípedos. Lamentablemente, 147 animales fueron hallados muertos en la playa durante tareas de monitoreo. De los 130 animales que ingresaron al centro, 55 lograron ser reinsertados en su ambiente natural, 64 fallecieron a causa de la gravedad de los cuadros con los que ingresaron y, al cierre del período, 11 animales continúan en rehabilitación, entre ellos 8 pingüinos y 3 lobos marinos.
Según explicó Sergio Rodríguez Heredia, biólogo y responsable del Centro de Rescate, los registros de 2025 mantienen una tendencia observada en años anteriores: el impacto antrópico continúa siendo una de las principales amenazas para la fauna marina. En el caso de los mamíferos marinos que llegan a la costa en buen estado general, se observa con frecuencia la interacción negativa de personas que interrumpen su descanso en la playa, obligándolos a regresar al agua. “Este tipo de conductas altera ciclos biológicos esenciales y pone en riesgo la recuperación física de los animales”, señaló. Más del 60% de los casos de asistencia a mamíferos vivos correspondió a llamados para monitoreo y protección de animales que se encontraban descansando, atravesando procesos de muda o siendo hostigados por personas o mascotas.
“En estos casos, el trabajo de la Fundación consiste en evaluar si el animal está seguro en el lugar, establecer un perímetro de protección que aleje a personas y mascotas y dialogar con quienes se encuentran en la zona para concientizar sobre la importancia de mantener distancia y permitir que el animal permanezca tranquilo”, explicó Rodríguez Heredia. “Cuando el hostigamiento persiste o el animal se encuentra en área urbana, es necesario traslocar al animal, es decir, trasladarlo a otro sector de la playa con menor presencia de personas, para reducir el estrés y favorecer su descanso”.
Por otro lado, la desnutrición, las lesiones, los enmalles, la contaminación y la interacción con plásticos continuaron siendo durante 2025 causas frecuentes de asistencia. El 60% de los casos de desnutrición y deshidratación se registró en aves, siendo el pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus) la especie más afectada, seguido por petreles, gaviotas, cormoranes y biguás. En el caso de los lobos marinos de dos pelos sudamericano (Arctocephalus australis), el 20% de los individuos asistidos presentó heridas de distinta gravedad en diversas partes del cuerpo. Entre los casos más destacados se encuentra el de un lobo marino con una profunda herida en el cuello, presumiblemente causada por un elemento cortante, como zunchos plásticos o artes de pesca abandonadas, que pudo ser rehabilitado y reinsertado.
Un rasgo transversal del balance 2025 es que la mayoría de los animales asistidos eran juveniles, individuos que atraviesan etapas críticas de aprendizaje y desarrollo. En la categoría Aves, el 86% de los animales registrados correspondió a ejemplares juveniles, mientras que en mamíferos esta franja representó el 52% de los casos. Esta vulnerabilidad natural se ve profundizada por cambios en la disponibilidad de alimento, alteraciones en las condiciones del mar y los efectos del calentamiento global. En este contexto, situaciones que podrían resolverse de manera natural se tornan más complejas cuando se suman perturbaciones humanas en el ambiente costero.
Dentro de los registros del año, la aparición de tortugas laúd halladas sin vida volvió a llamar la atención. Se trata de una especie de mar abierto, poco frecuente en la costa, cuya llegada a la playa suele estar asociada a cuadros severos previos. El 81% de las tortugas registradas fueron halladas muertas en la playa. En varios casos se identificaron signos de enmalle, ingesta de plásticos o interacción con anzuelos. Una de las tortugas ingresó con una bolsa plástica atrapada en el pico y pudo ser asistida a tiempo, aunque no todos los casos tuvieron el mismo desenlace.
Entre los datos más alarmantes del año se encuentra el registro de 56 delfines franciscana (Pontoporia blainvillei) hallados sin vida. La franciscana es una especie endémica del Atlántico sudoccidental y una de las más amenazadas de la región. Durante 2025, solo dos ejemplares fueron encontrados con vida, y ambos fallecieron posteriormente debido al grave estado con el que ingresaron al centro de rescate. “Por habitar aguas poco profundas cercanas a la costa, la franciscana se ve especialmente expuesta a la captura incidental en redes de pesca y a distintos tipos de contaminación, tanto física como química y acústica”, explicó Rodríguez Heredia.
El año también estuvo marcado por casos emblemáticos que reflejan la diversidad y complejidad del trabajo de rescate. Entre ellos, el varamiento de un zifio, una especie de cetáceo de mar abierto extremadamente inusual en la costa —con apenas cuatro registros desde la creación de la Fundación en 1987—, que movilizó un arriesgado operativo en San Clemente del Tuyú. Asimismo, la rehabilitación y posterior reinserción de un pingüino rey, un visitante poco frecuente en la región, requirió varios meses de cuidados especializados antes de regresar al mar. En mayo, además, once pingüinos de Magallanes volvieron al océano tras completar su recuperación, en una reinserción grupal posible gracias al trabajo articulado de veterinarios, cuidadores, voluntarios y estudiantes.
Realizar un balance anual de las principales causas de asistencia permite no solo dimensionar el estado de la fauna marina, sino también concientizar a la comunidad sobre lo que ocurre en nuestros mares y educar sobre cómo actuar frente a interacciones inevitables en la costa. La playa es un espacio compartido: respetar las distancias y permitir que los animales descansen sin interferencias es clave. Estas acciones ponen en valor el monitoreo costero, el aviso temprano y el trabajo técnico sostenido que se despliega ante cada alerta, incluso en contextos de alta incertidumbre.
Aquí podrás acceder a balances anteriores:
Balance del año 2024: 327 animales asistidos.
Balance del año 2023: 330 animales asistidos.
Balance del año 2022: 344 animales asistidos.
Balance del año 2020: 259 animales asistidos.
Balance del año 2021: 306 animales asistidos.
Balance del año 2019: 401 animales asistidos.
reinserción 3 lobos.mp4
MP4 95 MB
Reinsercion pinguinos Mundo Marino 2025.mp4
MP4 180 MB
Reinserción Pingüino Rey - FHD.mp4
MP4 323 MB
Rescate tortuga laúd muerta lucila del mar.mp4
MP4 510 MB
Equipo de Prensa Mundo Marino










