Después de siete meses de rehabilitación, volvió al mar la cría de elefante marino rescatada al nacer
La cachorra había sido abandonada por su madre con apenas horas de vida luego de que una probable perturbación humana provocara su huida. Ingresó al Centro de Rescate débil y deshidratada. Tras siete meses de rehabilitación, el equipo logró que se alimentara sola, alcanzara el peso necesario para sobrevivir y desarrollara las habilidades que le permitieron regresar al mar por sus propios medios.
San Clemente del Tuyú, 04 de junio de 2026 - Después de varios meses de rehabilitación, una cría huérfana de elefante marino del sur (Mirounga leonina) volvió al mar en las costas de San Clemente del Tuyú esta semana. El animal fue rescatado el 22 de octubre de 2025 en Villa Gesell, luego de que su madre la abandonara pocas horas después del nacimiento, en un caso sin antecedentes similares registrados por la Fundación Mundo Marino.
Aunque las causas exactas no pudieron confirmarse, todo indica que una perturbación humana habría generado una reacción de huida en la madre, dejando a la cría, con pocas horas de vida, completamente sola. "Las hembras de elefante marino rara vez abandonan a sus crías de forma voluntaria en los primeros días de vida, un período crítico en el que el vínculo es clave para la supervivencia del cachorro. En casos similares, trabajamos para generar perímetros de seguridad que eviten cualquier tipo de disturbio. En esa situación, quedó claro que hubo imprudencia humana", explica Sergio Rodriguez Heredia, biólogo y responsable del Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Mundo Marino.
El equipo decidió esperar toda la noche ante la posibilidad de que la madre regresara. Guardaparques de la Reserva Faro Querandí recorrieron la costa en ambas direcciones, sin resultados positivos. A la mañana siguiente, la cría ya mostraba signos de debilidad y deshidratación, por lo que se tomó la difícil decisión de trasladarla al Centro de Rescate, con la autorización y el acompañamiento de la Red de Asistencia a Fauna Marina del Ministerio de Ambiente bonaerense.
La leche de una hembra de elefante marino tiene un contenido graso excepcionalmente alto, clave para un crecimiento acelerado sin equivalente en otros mamíferos. En apenas tres semanas de lactancia, las crías triplican su peso: nacen con alrededor de 40 kilos y necesitan llegar a los 120, porque al terminar ese período la madre regresa al mar y, siguiendo una conducta natural de la especie, las crías deben ser capaces de valerse solas y conseguir su propio alimento.
Frente a ese escenario tan complicado, un equipo multidisciplinario, integrado por veterinarios, biólogos, técnicos y nutricionistas, desarrolló una fórmula experimental para intentar sustituir la leche materna que fue siendo ajustada de manera constante según la evolución de la elefantita. La tarea se vio aún más compleja porque la mayor parte de la información científica disponible correspondía al elefante marino del norte (Mirounga angustirostris), una especie similar pero con diferencias fisiológicas importantes. Una gran preocupación era que el animal recién nacido ingresó con 32 kilos, por debajo del promedio de 40 kilos al nacer, condición que se atribuyó a estar al menos un día sin alimentación.
Las primeras semanas fueron las más difíciles. Los esfuerzos estaban enfocados en estabilizar su estado general, con hidratación constante, cuidados preventivos para evitar infecciones y monitoreo permanente de su sistema inmune. Al mismo tiempo, el equipo estaba muy atento al comportamiento de la elefantita; entre ellos se organizaron para afrontar turnos nocturnos de manera que se pudiera reproducir la frecuencia natural de alimentación y se incorporó un peluche gigante como objeto de apego para brindarle contención. Todo el manejo fue diseñado para evitar que la cría asociara a los humanos con el alimento o el contacto afectivo, un aspecto clave para favorecer su reinserción.
A medida que fue creciendo, comenzó la transición y acompañamiento para que pudiera alimentarse sola. "Ese fue uno de los momentos más delicados de todo el proceso, porque teníamos que encontrar el equilibrio entre acompañar ese cambio sin comprometer su estado nutricional. Forzarla podía generar más rechazo, pero avanzar demasiado lento también era un riesgo", explica Juan Pablo Loureiro, veterinario de la Fundación Mundo Marino. El equipo optó por introducir gradualmente pescado entero en el agua, respetando sus tiempos. Tras varios intentos fallidos, la felicidad fue total cuando la elefantita comenzó a alimentarse por sí misma y, más adelante, logró perseguir y capturar peces vivos.
Los elefantes marinos tienen una digestión lenta, y forzar un aumento brusco en la ingesta puede provocar complicaciones graves como diarrea y vómitos. Hacia las últimas etapas, el animal consumía alrededor de 6 kilos de pescado por día, y cada incremento debía realizarse de forma progresiva y controlada. El criterio técnico del equipo fue que alcanzara al menos 100 kilos para proceder a la reinserción. "En la naturaleza las crías llegan a los 120 kilos al finalizar la lactancia; ese umbral les garantiza atravesar semanas de ayuno mientras aprenden a cazar por sus propios medios", explica Rodriguez Heredia.
Una vez evaluada su evolución clínica y alcanzado el peso adecuado, el equipo pudo hacer lo que había buscado desde el primer día: devolverla al mar.
Aunque la elefantita había aprendido a alimentarse sola, ganar peso y capturar presas vivas, nunca antes había estado en una playa abierta ni había tenido contacto con el océano. Al llegar a la costa, pasó varias horas explorando el entorno: olfateó y mordisqueó la arena, recorrió la playa y se acercó repetidamente a la orilla. Cada vez que las olas alcanzaban sus aletas, retrocedía y volvía a intentarlo.
El equipo permaneció en el lugar acompañando el proceso y observando atentamente su comportamiento. La expectativa no estaba puesta únicamente en que ingresara al agua, sino en que lograra reconocer el mar como parte de su ambiente natural. Después de varias horas de exploración, el animal comenzó a ingresar gradualmente al agua. Primero avanzó unos metros, luego regresó a la playa y, finalmente, atravesó una zona más profunda y desapareció mar adentro.
"Más allá de que ingresara al agua, lo que necesitábamos observar era que reconociera al mar como un lugar seguro y parte de su ambiente natural. Para un elefante marino eso significa identificar que, ante situaciones de estrés o amenazas que pueden presentarse en la costa, como la interferencia de personas o la presencia de perros, el mar es su principal refugio. Cuando vimos que comenzaba a entrar y salir por decisión propia entendimos que estaba reconstruyendo esa conexión", explica Sergio Rodríguez Heredia, biólogo y responsable del Centro de Rescate de la Fundación Mundo Marino.
Por la excepcionalidad del caso y por existir la posibilidad de que vuelva a salir a la costa, se puso en marcha un plan de monitoreo coordinado con la Red de Asistencia a Fauna Marina del Ministerio de Ambiente bonaerense y otras organizaciones de la red, que incluye recorridos regulares en las playas para registrar posibles avistamientos, especialmente en los primeros días. La elefantita fue identificada con una caravana numerada para hacer seguimiento de su condición corporal. "El aspecto más importante que vamos a intentar observar, si el animal permanece en nuestra área de monitoreo, será su peso corporal, eso nos podrá indicar si está logrando alimentarse por sus propios medios", señala Loureiro. Si los registros indicaran que no está logrando adaptarse, el equipo estaría en condiciones de intervenir nuevamente, siempre con la autorización de los organismos provinciales competentes.
El principal mensaje que nos deja esta historia es el de que la playa es un espacio compartido. Cuando una hembra de elefante marino llega a la costa a parir, necesita tranquilidad y distancia. Cualquier perturbación puede romper un vínculo que, una vez interrumpido, difícilmente se recupera. Mantener una distancia prudente, no hacer ruido y alejarse no son gestos menores: son acciones de cuidado y protección de nuestra fauna marina.
REINSERCIÓN ELEFANTITA.mp4
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RESCATE REHABILITACIÓN Y REINSERCIÓN ELEFANTITA.mp4
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Equipo de Prensa Mundo Marino

























